Laura Marling: Short Movie (director’s cut) (2015)

Imagina a PJ Harvey sin el aura carnal supurando la portada del disco y cada una de las canciones. Pero con idéntica pasión, la misma sensación de carne blanda y caliente. PJ Harvey después del sexo. la conexión, los excesos y las decepciones. Justo cuando el recuerdo puede tocarse. Algo así es como suena Laura Marling. Con una voz entre susurrante, arrogante, lastimera, poderosa. Creatividad latiendo, moviéndose densa dentro de las venas. Fuerte como el dolor de heridas que no existen, etérea e intangible como las mentiras que, en definitiva son los recuerdos. Pero cierta, o certera.

Pero Marling es, dicen los que saben, más devota de Neil Young o Bob Dylan (y no es un desprecio, pero sin duda no tiene ese aura de estrella sofisticada de la Harvey, aunque parece empieza a centellear en su último disco, recién editado). Su melancolía podría decorar una travesía nocturna por las llanuras de la América profunda. Aunque haya nacido en Hampshire, en un pueblecito inglés de poco más que 1500 habitantes. Short Movie es su quinto disco y se publicó en 2015. Y es el que ha movido estos párrafos tan recargados de cursilería. Ella, mientras, mira su Brit colocado sobre la chimenea o lo mantiene en exilio y desdén, metido en una caja. Y yo la escucho, sonriendo porque me toca pero sin partirme, a pesar que la noche en la estepa que amenaza las ciudades-dormitorio de Madrid es tan negra y triste y sórdida como debe. Su voz se burla, sus canciones son como la luz salvadora del tren que secciona toda esa llanura de naderías, camino de casa.