Ten Bears y Jansky en Café la Palma (Madrid). 23 de marzo de 2017.

Jansky, que perfectamente podrían haberse congelado en el hallazgo de hacer electrónica de pista con elementos orgánicos, salen del entusiasmo de un descubrimiento, por otro lado no tan original, y se atreven a hacer una buena sesión para bailar. Y no hay progresión: es una orgía de ritmos locos desde el minuto uno. La conclusión es que existen los despiadados con platos y cajas de ritmos. Y los locos. Y Jansky. Que como poco, merecen un meneíto. Aunque se alarguen demasiado y rocen el esto ya lo cantaron antes…

Ten Bears parecen jugar a ser unos genios desenfrenados a lo M83 (los que triunfaron por medio mundo con aquel debut) o unas estrellas pop excéntricas a lo Sia. Su música anda entre el entusiasmo y la exageración, el caos ensordecedor y una tormenta bien orquestada. Pueden ser insustanciales o pueden llenar de sentido una mañana. Quizás porque han entendido esa naturaleza utilitaria, trascendente y cotidiana de pop, que se lleva tan bien con la desnudez como con el artificio, con la revolución o con el expolio.