Beach Beach y El Pardo en Moby Dick (Madrid), el 10 de marzo de 2017.

Beach Beach no inventaron la bombilla y la que encontraron no era ni la más bonita, ni la mejor. Pero logran que de luz y sus pequeñas canciones de tres minutos tienen lo necesario para menear cabezas y poner de acuerdo los pies de muchas personas a la vez. Y parece suficiente. Incluso se permiten hacer pis lejos del tiesto y caminar por terrenos más cercanos a la fruta pop, aunque sea para darle escenario al Ex-President balear y sus fiestas ibicencas. Que resulta merecido y adecuado. Al final, andan entre lo aceptable y lo aburrido, dependiendo lo cerca que arremetan contra el estribillo perfecto, y que rubrican con un vertiginoso cierre de buenas canciones encadenadas.

Parece ser que El Pardo estuvieron a punto de ser flor de un día, una vez la misión fundacional de tocar llagas y retorcer el dedo parecía cumplida, o algo así he querido deducir. Sin embargo, siguen en activo y están presentando disco. Con postulados similares, devolvernos a modo de bofetada la visión certera, afilada y radical de Raúl Querido del presente político y los arroyos de porquería que nos han traído (un poco porque nos dejamos) hasta aquí, quien (Raúl) (y esto es pura especulación) se ha dejado arropar por una banda crecida que quiere tener voz y poner ruido a sus textos lúcidos, y crear un universo sonoro elaborado y denso (lo que vendría a ser el resultado de su Vistalegre 2). Y así, entran en una nueva vida, y tal vez tengan disponibles tantas como los gatos. En cualquier caso, su supervivencia se siente como una bendición. Nos hace falta una buena sacudida o nos dormiremos en los Melendis. Ellos dejan abierta una grieta para la esperanza cuando, en retaguardia, veo al staff de la Moby Dick bailando con sus enemas/anatemas. Y pienso, ya a toro pasado, que para lograr ese acuerdo, a pesar de los ronroneos de lujuria dirigidos a Albert Ribera y los lanzamientos de ladrillos marxistas a Pedro Sánchez, es síntoma de ser una banda realmente buena. Y eso, ahora mismo, es El Pardo: canción protesta, buen sonido.