Novaa: Stolen Peaches (2016)

Dos de los fetiches que me han llevado a discos maravillosos o a almacenes de polvo en estanterías/derrochadores de espacio en un disco duro, han sido las portadas y las primeras canciones. La primera del disco o la primera en tocarme la fibra: los títulos de crédito de las películas o las series serían algo así como un árbol preñado de peritas en dulce. Stolen Peaches abre con una canción que invoca la intensidad de Björk, Feist o Camille, por poner tres ejemplos, y que se titula Rose. A partir de ahí, el camino puede llevarnos al vértigo o al pozo de la nada; el viaje comienza YA.

(Stolen Peaches es la segunda versión del disco debut de esta músico y productora alemana. Su coche fue robado y junto al mismo, el portátil donde almacenaba el que iba a ser su primer trabajo, titulado Peaches. A partir de ahí, tuvo que reelaborar el disco completo a partir de lo que recordaba. Todo un trabajo de ingeniería creativa).

Rose, es una canción delicada y emotiva, de construcción sencilla y que crece alrededor de la producción vocal, el juego y la distorsión de la voz fina de Novaa. Esa justeza la vuelve inmensa, incluso irresistible: la perfecta primera canción a la que aferrarse como un salvavidas. Ya te lo decía.

Is It U es una especie de deconstrucción de una pequeñez pop, una cita obvia, sutil del Trip-Hop, que transita por un leve, delicioso, abandono experimental y algo de euforia con ganas de baile, que reserva para el final, después de un juego rítmico que intenta jugar a cazador de euforias.

Sex, continúa la misma tónica, desbordada en ruido y, tal vez, conectada más que ninguna otra con la idea nebulosa que en general se describe como sonido trendy o enterado. Personal y euforizante, hay más de empujón que de seducción en ella, de subida que de roce. Todo sea dicho, el desconcierto que hay en su ritmo roto es una representación perfecta de ese estado de seguridad sin suelo que sentimos cuando conocemos la persona perfecta.

No obstante, Sex es tan festiva y poco íntima que no termina de contar lo que supuestamente pretende. O no lo que vemos en las películas de sábanas de satén y pudor. Sex es porno, espejos, drogas y agujetas. Una fiesta de dos, de tres o de gente entrando y marchando. Sesión de una noche o periplo carnal de una vida. Sex, es sexo (del que tenemos y no el cuento de hadas o la fantasía de tópicos pacatos). Mucho más divertido -y concurrido- de lo que se puede pensar. Por eso suena a pista y euforia.

Y, Skinny Dipping parece su la continuación lógica. Al igual que el corte que viene después, mezcla Trip-Hop y R&B para crear un medio tiempo sensual, con cierto toque agresivo. Un beat en toda regla, monótono, sugerente, prescindible.

Hands parece el cierre de una hipotética tríada de canciones, pero convertida en justo, lo que no es Sex (y en lo que debiera ser Skinny Dipping). Intimidad, sensualidad y conexión. O la cara 2 de esa dualidad en la que tan cómodos nos sentimos, la del amor, que parece no tiene que ver nada con el sexo. Novaa sugiere en esta canción lo que somos capaces de contar a través de la piel, de un lejano eco de Trip-Hop y algo de R&B (eso es, los dos etiquetados más sensuales): tacto, desorden, pasión, diversión, frivolidad.

Sleep rompe el tono y se pasa al pop y a lo bailable. Cierto que no tiene el toque de Hands, pero en su levedad hay encanto y se escucha como un paréntesis. Aunque no parezca concebida como un asalto a las pistas, podría funcionar en una hipotética remezcla.

Hermit podría ser un descarte de Björk (o un single, dados los bandazos que da últimamente la islandesa). Una canción pop con cierto encanto y un tanto sobrecargada. Justo en el lugar opuesto, en el del exceso, estaría el siguiente tema: Money. Una melodía interesante que tal vez necesitaba algo de minimalismo para ganar potencia. O un diseño sonoro que no necesita de una canción para hacerse querer.

Y cuando parece que el disco se pierde en la senda del aburrimiento, el cierre recupera la tensión (incluso sexual) y deja un excelente recuerdo de un trabajo que cuenta la historia del pánico, de la resurección, del hedonismo y la intimidad con una sencillez de maestra. Con modos de himno y ganas de baile, In Line se queda separada del resto de pesos pesados del disco para garantizar, seguro, que regresaremos.