Doble Elefante podría ser la formación de las segundas oportunidades, que toca un pop/rock a medio hacer con una madurez indiscutible, que ejerce un carisma sobre el escenario desordenado y seductor, que igual hace canciones para ser olvidadas que perfectos himnos que andan entre el inconcreto recuerdo de los grandes tiempos y la calidad de las obras para llenar el mañana. Que igual puedes esquivar de puntillas, asintiendo con esa levedad de audiencia indiferente sus esfuerzos o celebrar sus letras mascullándolas entre dientes porque no podías dejar de escucharlos a todas horas. Son una de esas recomendaciones que haría con el ánimo indeciso, dejándote a ti la decisión de adorarlos u olvidarlos, y entendiendo a la perfección cualquiera de las dos reacciones, porque a mí me suceden minuto si, minuto no, ambas. Y son merecedores de una segunda oportunidad, para terminar de definir qué especie  nos hemos encontrado.

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(Una aclaración sobre el vídeo: el primer tema se titula El Incidente 126. Gracias a Sergio, de Doble Elefante, por la corrección)