Milagro Vera Quartet

 

Los conciertos de la sección Fringe de los Veranos de la Villa suelen ser una putada, o una bendición con espinas… un escenario gigante, un sonido más que aceptable, un lugar grande, que puede llenarse de gente, mucha gente; entrada libre, el fresco de las noches de agosto, y una oportunidad que, lógicamente, las bandas no quieren dejar escapar. El gran problema suele ser la frialdad del público, que normalmente “pasa por allí” y posiblemente sus gustos poco tienen que ver con los de los músicos que en ese momento estén tocando. Tiene que producirse una feliz confluencia de circunstancias, de paladares, para que la chispa salte.

José Vera lo tenía relativamente fácil, puesto que presenta una banda de jazz, sin dobleces, un estilo genérico que la gente, más o menos, reconoce y que los más melómanos aprecian sinceramente. Tampoco hacían el típico show de cuarteto de café, con versiones y sin salirse de lo conocido. Presentaban el primer disco, con temas propios, que por supuestos aliñaron de versiones de clásicos. Y, lo curioso, es que la cosa funcionó, y mucho mejor cuando hacían su propio repertorio que cuando re-interpretaban músicas de otros artistas. Tal vez la proverbial disciplina de los músicos de jazz, capaces de ceder el lugar principal que les corresponde (Vera, al bajo) y sin embargo plegándose al concepto, a la idea (Vera, y su bajo) sin ningún problema de ego. Y todo fué más o menos así, un bajista, líder de la banda, en la sombra, moviendo con disciplina casi militar canción tras canción, con un saber hacer y un elegante sentido del ritmo que arrancó los aplausos más sinceros. No se si salió satisfecho del bolo, pero si recibió algo de calor, debiera.

Podéis leer la crítica en Zona Musical, claro.

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