El supuesto poder de los símbolos


Posiblemente terminar en Sol, aparte de la fuerza simbólica que pudiera tener, ha sido una decisión equivocada. Al igual que la acampada, el orgullo tendría que haber salido a los barrios, igual que el año pasado lo hizo en Vallecas, y hacer la marcha de este año, por ejemplo, en Tetuán, en Vicálvaro o en Prosperidad. Aparte de ese pequeño matiz, el resto ha sido como debía, heroicamente minoritario, escandaloso, reivindicativo y divertido. Hemos demostrado que hay otros orgullos y que ya está bien de famoseo, de carrozas y de zoológicos. Que ni somos mercancía ni somos unos maricas simpáticos a los que tirar cacahuetes una vez al año. Que podemos pedir que las transexuales sean tratadas con dignidad, pero también que no nos obliguen a pagar esta crisis que nos han encasquetado. Que podemos entrar en política, porque aparte de con quien follamos, estamos en este mundo como el que más, y lo queremos llevar a buen puerto.

Respecto al carnaval del próximo sábado, que amasen mucho dinero, y que les ayude a soportar el bochorno de ver en qué han convertido una jornada de lucha. Si es que les queda vergüenza.