Érase una vez…

Abrió la boca, y consiguió que todos hiciéramos lo mismo. Un Jay-Jay de Toulouse, sin electrónicas, con canciones sencillas, bonitas, y una manera de impostar, de emocionar, de contar y ser sencillo o grande, que desarma. Sinceramente, debieras descubrirlo… y perdón por el sonido del vídeo. Lee la crítica en Zona Musical, por cierto.

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