19 de junio, Madrid

Es muy difícil detener las ilusiones de la gente, cuando son fuertes. Sobre todo, porque no se pueden tocar, no se pueden alcanzar, y esperamos con fuerza que, a pesar de todo, así sea. Porque ponemos notarlas en la punta de los dedos, y eso nos empuja a seguir adelante, por lejos que esté el final del camino. No se pueden prohibir las banderas, como algunos querían, o esperar que en Siria, luchen igual que lo hacemos nosotros, que nos podemos pagar un iPhone para hacer fotos divinas del domingo de reivindicación. Igual que no pueden derrotarnos, aunque lo estén intentando con todas sus ganas, porque su miedo es más evidente que nuestro desconcierto. Por eso, voy a incluír banderas, y palabras, en la selección de imágenes de la manifestación de hoy, que es un paso de gigante para esa cada día más grande revolución que se está montando en España, el país de la fe perdida y las ilusiones explosivas. Porque este es mi blog y, aunque no creo en las banderas, sé lo que algunas simbolizan y sé lo que es ser un intolerante: un 75.