El Blakeísmo

Se que no tiene demasiado sentido, pero no paro de ver un fondo religioso en la música de James Blake. Su manera de reducir a las esencias la música soul (cuyo origen es esencialmente espiritual), acompañándola con una versión minimalista del dubstep, ese tempo perezoso con el que va desgranando tema tras tema, desmenuzándolo, agotándolo hasta disolverlo, su forma de captar la atención, invocando una sonoridad irreal, abrumadora, que envuelve los elementos orgánicos (el piano, su voz, alguna guitarra) en una letanía fascinante y tal vez, aterradora. Quien haya visto su directo, tiene que imaginarlo dentro de una iglesia, retumbando en las naves, aterrorizando las imágenes de los santos, removiendo los asientos de madera y la seguridad de los fieles. Recordándonos a todos la inminencia de la disolución. Música para corderos, esencias envasadas, liberadas. Blake, tal vez sin saberlo, está creando la melodía de la espiritualidad del siglo XXI… y se va a forrar con ello.

James Blake en Zona Musical.

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