Dream, sweet Revolution

La verdad es que el minimalismo y la soledad frente a una guitarra parecen de moda últimamente, un poco al alirón de esas filosofías “slow” que intentan justificar la falta de espíritu revolucionario de una sociedad con sobrepeso. Pero la autenticidad puede tocarse sin demasiada dificultad, y el vaso de alcohol a palo seco y la cerveza de Lucy Rose hablaban mucho más que su mal disimulada candidez o sus canciones dulces entonadas a la caricia de dos guitarras. No intentaba disimular que estaba encantada, viendo una sala llena de desconocidos que habían ido a escucharla en un país extraño del que apenas podía entender sus extraños ciclos vitales. No vamos a explicarle por qué al Reino Unido no lo van a rescatar y a nosotros, sí. Es curioso, que consiguiera contener todos los pensamientos negativos, que en ese momento fuera tan sencillo ser feliz. Que ahora, nos salga este texto envenenado cuando consiguió con su susurro a lo Feist calmar todas las pequeñas fieras que llevábamos dentro. Hasta la cámara, parecía hacer los clicks más callada…

Lucy Rose, en Zona Musical.

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