Descendidos

“Eso es música, y esto es un concierto”, clamaba un amigo desde su Twitter, durante la actuación de los Human League anoche en Madrid. Demasiado bisoño para entender lo que estaba viendo, tal vez, o sencillamente tenía toda la razón. O estaba reaccionando ante la experiencia, ante una carrera de más de 30 años, o sencillamente estuvieron gigantes. La verdad, me creo más lo primero, que lo segundo. Human League estuvieron estupendos, hay que reconocerlo, porque supieron remontar una noche que parecía haber empezado torcida. Ni el sonido se puso a su favor, ni la sala terminaba de estar llena; aunque, finalmente, todo pareció conspirar a su favor, y pudimos verlos entregados al público, seduciéndolo, dejándose querer. En ningún momento abandonaron esa pose robótica que en realidad venía de perlas para interpretar su música, pero las máquinas, queridos, comenzaron a emitir un brillo rojo desde su interior. Ay, qué bien debieron pasárselo. Y no imaginan, lo que pudimos disfrutar allá abajo, repitiendo cada letra, gesticulando cada frase y berreando brazos en alto cada gigantesco estribillo. La pena, que no le dieran un repaso a su último disco, una pequeña obra maestra, “Credo”: Búscalo, y póntelo, que te lo recomiendo.

The Human League, en Zona Musical.

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