Entre decir y hablar

Aparte de algo que podríamos llamar como línea dura, poco más se me ha llegado a ocurrir que tenga algo de sentico sobre lo que esta noche ha presentado Fuel Fandango. O por un exceso de ambición, o por una terrible falta de contenido, pero las etiquetas resbalaban por su disfraz de terciopelo negro cubierto de rosas rojas. Es una banda que ha conseguido seducirme, y a la vez dejarme indiferente, una especie de doble rasero que incita a querer descubrir más. Por un lado, su manera atemporal de dar caña, parecida a aquella locura Rock/locaza que perpetró Andrew Ridgeley hace años; por otro, ese toque de diseño con aires folclóricos, tan de los soñadores (y engañosos) años ochenta; finalmente, una puesta en escena impactante, a pesar de ser un compendio de tópicos. Sí, arriba y abajo, bueno y malo, genios o huecos, intentar cogerle la medida a esta banda, que está aquí, o allá, va a ser trabajo de chinos. Espero que tengas más suerte que yo.

Fuel Fandango en Zona Musical

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