Por favor, baila

La reivindicación de la amabilidad se va a convertir en un plus, en estos tiempos tan grotescamente  espontáneos. Dry Martina es un ejemplo de esa mezcla de suavidad, de desparpajo, suficientemente potente para no considerarlos unos estirados, pero sin cargar demasiado las tintas en el lado gamberro. Sin ser punks, abren un camino propio, seguido por muchos, pero huyendo de poses elitistas. Al fin y al cabo, ellos mismos se reivindican con esa expresión de “música para cantar en la ducha”.

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