Debe ser cosa de brujería

Algo viejo, hecho por gente muy joven. Un caso claro de resurrección, de monstruosa ingeniería genética o incluso de magia al servicio del cine, trayéndonos un sonido que bien podría haber estado de moda hace ya más de sesenta años. Pero vivo, apasionado, ruidoso; no se trataba sólo de contemplarlo como el que ve los restos de otros tiempos detrás de un cristal, viejos y parciales. Era lo que debieron sentir, la misma carne de gallina, el mismo deseo de bailar y arrimar cebolleta, trasladado a una sala en la pija y castiza zona de Argüelles, en el siglo XXI. Pocas veces, muy pocas, puede verse algo tan especial, tan sorprendente. Lo siento, si te lo perdiste, enhorabuena, si estabas allí. Para todos vosotros, un par de vídeos.

Tienes a un click, la crítica de Zona Musical.

[vimeo 16787483 w=600&h=338]

[vimeo 16788302 w=600&h=338]