El trono de los suelos

El fenómeno de las estrellas para minorías, por voluntad propia o movidas por las circunstancias, suele ser filón para encontrar curiosidades más que reseñables. Rubi, que es sobradamente conocida pero que raramente ha conseguido sacarle partido a esa fama con ventas masivas de discos, está dentro de ese caso. Más por el personaje que es que por la calidad incuestionable de su música, que quitando dos o tres grandes clásicos de esos de ayer y de siempre, puede calificarse de divertida, sin grandes aspavientos.

Anoche sábado consiguió que la sala El Sol, generosamente llena, se entusiasmara con un recital de auto-bombo que sobre todo vino a destacar su voz gritona, insultantemente amateur, que le dio una fama bien merecida por la frescura y la capacidad para contagiar un entusiasmo por el lado divertido de la vida balsámica. Posiblemente sea la heredera de Karina, y como ella hija de su régimen; con permiso de Olvido Gara, que en realidad está muy por encima de un tiempo o de unas circunstancias. Así que, si Alaska está en los cielos, Rubi puede ocupar sin problemas el trono de los suelos.

Con voz tomada, pudo hacernos bailar, sólo tenéis que ver qué vídeos he preparado.

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