Hacia las tripas.

Podemos aceptar un básicos, o carnales, como algo válido, pero escúchalos con más calma, si tienes la suerte de disfrutar de su directo. El bajo y la guitarra perfectamente sincronizados, los solos de vientos, elegantes, eficaces, grandes; una maquinaria funcionando con una precisión que asusta a cualquier torpe. Sí, al final, eso donde se nota es en esa vibración que sentimos en el bajo vientre, en las piernas y en el cuello, en esa locura que nos empuja al baile. ¿No te lo crees? Menos mal que tengo el vídeo, me he inventado el título de la canción pero averiguaré cuál es… cuando la escuche. Es que… ya tengo toda su discografía.

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