El show debe dar bandazos.

Es muy difícil entender a un artista que no sabe si está tocando o en un circo. Se trata de un escaparate lleno de espejos distorsionantes y adivinar lo que de verdad está pasando se vuelve tarea de titanes. Incluso para el propio interesado, debe serlo. Nina Hagen, es en buena medida víctima de su propio personaje, o de sus decisiones. Siempre ha sido un fenómeno que transitaba por las sendas del estrellato y en buena medida, eso a afectado tanto a su estilo como a sus decisiones musicales. Para bien, o para mal. El concierto que dio ayer en Madrid para unos pocos fieles, ha sido un recorrido en pequeño de esa manera que tiene de estar perdida, y ser una loba astuta. Nos ofreció lo mejor, también nos dio lo peor. Nos hizo pasar por Louisiana, y por Disneyworld. Y, sobre todo, nos desconcertó como sólo ella puede hacerlo. En fin… disfruta de los vídeos.

 

P.D. Olvido, ¿dónde cojones estabas?

Nina Hagen en Zona Musical

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