Y la magia tomó forma

Con una rapidez de pasmo, estábamos poseídos. Los rockeros tatuados, las parejitas más gazmoñas, los modernos y los clásicos. Nadie se salvó. Nunca he escuchado un concierto acústico, tan intimista, tan sereno y seguido con un fervor tan silencioso. Porque es difícil, mantener callada a la capilla madrileña. Hablamos hasta en el entierro del Papa, si se tercia. Pero esa pareja sonriente, casi monjil, logró domesticar a la fiera. Una colección de canciones perfectas, ayudó. Y una sonrisa irresistible, perenne, también. Esta noche, han dado una lección de maestría, a las dos guitarras y dos voces. Todavía estoy aplaudiendo. Mira el par de vídeos que he conseguido, y pásate por Zona Musical, para leer la crónica.

[vimeo 12312129 w=600&h=338]

[vimeo 12312504 w=600&h=338]