El trono.

Como buena banda indie que son, al concierto de esta noche acudieron en tropel la tópica congregación de la susodicha microtribu, en todas sus variantes demográficas, porque ya sabemos que modernos, hay en todas las piedras de la pirámide. Los mejores ejemplares, sin duda los cachorros, libres todavía de la condena divina esa de la vergüenza. Ellos, con flequillos kilométricos pegados con belcros a la mejilla derecha y ellas, vestidas igual que la abnegada novia de Billy Peltzer. Afortunadamente, no todo es crónica social. Maga atrae determinadas poses porque, y no es algo malo, lo merecen. Es una de esas bandas que defiende a muerte una actitud de escepticismo simpático contra el mainstream, con la suerte que consiguen público y, posiblemente, ventas suficientes para contentar a las discográficas que los contratan. No me pregunten el secreto, porque no cantaré. Sólo puedo decir que son buenos, muy buenos. Para muestra un botón: dos vídeos. Y claro, una crónica, en Zona Musical, como debe ser.

[vimeo 11940195 w=600&h=338]

[vimeo 11945556 w=600&h=338]

Publicado en Sin categoría