Quigley’s film.

El detalle de la peli de Resnais pasó de pedante a magnífico. El surrealismo raro y el montaje retorcido de esa vieja cinta, contrastaba tanto y tan bien con ese aire de canción popular tocada con mimo que se estaba marcando Quigley, que al final casi nos quedamos con las ganas de saber cómo terminaba, puesto que el concierto finalizó algo antes… no mucho antes, por lo que he podido averiguar. En cualquier caso, para que os hagáis una idea de las cualidades de este británico, de su capacidad para ser inmediato, sutil, poético, allá va un vídeo. Nefasto, mientras no recupere mi teléfono de verdad… pero esperemos que el sonido no sea demasiado malo. Y pasaos por Zona Musical, que habrá una crónica, como siempre.

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