Shake it!

Ya habían conquistado mi despistado corazoncito un buen rato antes, pero la versión de “Freed from desire” que cerraba su espídico, incontrolable concierto, fue el mejor broche, toda una declaración de intenciones. Todos los que asistimos a un gimnasio padecemos el eurodance y las ganillas de plegarnos a esos ritmos tan tontos, pero Mendetz lo han elevado a la categoría de temazo. Y no sigo, porque me estoy enredando. Puedes ver el vídeo que grabé, tal vez una de las mejores canciones del concierto, pero no la mejor, lo siento pero tendrías que haber estado allí. Ya que te pones, lee la crónica de Zona Musical.

 

(ACTUALIZACIÓN, 29 de marzo: y, efectivamente, llego el lunes siguiente al gimnasio, y me encuentro sonando, nada más entrar, adivina)

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