En una palabra, estilo.

Ser alternativo es ofrecer algo que nadie más es capaz de dar. Salirse de la norma y buscar lo diferente. En España, ser alternativo en esencia es respetar la música, al público y a uno mismo. Hacer lo que mejor sabes hacer, y no tener en cuenta ni las arrugas del vestido, ni los flashes de las cámaras, ni las magras cuentas de la discográfica. Curiosamente, ser alternativo tiene premio, incluso en España. Tener problemas para entrar en La Palma porque ya no cabe un alfiler, por ejemplo, forma parte de las mieles de un éxito pequeño, trabajado y merecido. Que nadie va a reparar en ellos (nadie de esos que se supone tienen “poder”) salta a la vista, porque este es un país de mamarrachos, de catetos y de ignorantes. Pero que los que estábamos abarrotando aquél local, anoche, sabíamos que mucha gente se está perdiendo a Hermanas Sister por culpa de la estupidez de unos cuantos y la falta de inquietud de la mayoría, eso no lo puede negar nadie. Podéis ver lo que son capaces de hacer, en unos cuantos vídeos, y leer la crónica de Zona Musical, donde me explayo, repitiéndome, como buen pimiento.

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