Cuero y lunares

Después de aquellos ingenuos, derrochadores y estériles años ochenta, cuando había un entusiasmo irracional por sacar a España del retraso sempiterno que vivíamos, poco ha quedado. De alguna manera, Flamenco Eléctrico parecen los restos del naufragio de aquella explosión de rojos, amarillos, y modernidad basada en nuestras tradiciones. Y sobre todo, son una lección para todos los que traicionaron aquella ilusión. Porque todavía es posible crear una tradición musical universal, respetando lo esencial de nuestras raíces. Y si los gaiteros lo están haciendo, los gitanos también pueden pedir turno. Porque están llegando. El vídeo no es una gran muestra, no porque la versión de un standard del jazz no sea grandiosa, sino porque no refleja la energía, el derroche de ruido que es un concierto de estos tipos. Aún así, os haréis una idea de lo que su cantante, Sonia Cortés, puede hacer adaptando su sentimiento a un ritmo extraño. En resumen, maravillas. Más, en la crónica de Zona Musical.

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