Traicionándome a mí mismo

Esta noche decidí romper con mi cómoda rutina, por decirlo de alguna manera. Trascender la pantalla o la ventana, salir a la calle, aunque fuera sólo diez minutos, para hacerle fotos a la nevada que estaba cayendo. Acabo de regresar a casa, tengo gotas en las gafas mientras tecleo las cuatro tonterías que van a presentar las imágenes, lo que de verdad quiero contar porque es retorcido y no dará ninguna pista. Esta noche me puedo permitir el lujo de darme un paseo bajo la nieve. Algo que seguramente no tendré en tiempo, o que tendré que pagar más caro. Quizás, sencillamente sea la última.