Yogur sueco

Prometí ser la fan más fan, pero no vendían camisetas a la salida. O no quise darme cuenta. En buena medida ha sido lo que esperaba, íntima y diferente, una pequeña sorpresa y un gran placer, puesto que su ronquera acariciadora tenía más espacio para jugar en el pequeño jardincillo de instrumentos que se había traído consigo. Adorable como un tumbona y un té frío al son, así es esta cantautora de Estocolmo, un placer para el oído y el paladar. Suave, cremosa, ligera y nutritiva. Arriba el norte.

Creo que en la crónica de Zona Musical digo las mismas sandeces, pero con un tono más sesudo. Por lo demás, os dejo un par de vídeos para disfrute de oídos y cerebros. No me tiréis tomates podridos por las voces que se cuelan… No pude evitarlo.

[vimeo 9907105 w=600&h=450]

[vimeo 9907356 w=600&h=450]