Voz propia

Lo de anoche parecía un aquelarre de bandas instrumentales. Grita Goldstein venía en sustitución de los insustituíbles Kodama, y provocaron, junto con las pilas de mi cámara, que necesitara al menos una media hora para estar medianamente centrado, puesto que no los esperaba. Al principio me parecieron Sapiens en versión mejorada… aunque habían cambiado demasiado. La aparición de los verdaderos Sapiens vino a ponerme en situación, y necesité que Pepo M. de The Secret Society me diera la pista definitiva para bautizarlos. Sobre todo, porque me habían gustado, y mucho. Su solidez, su manera de desarrollar ideas básicas de manera brillante, los convierte en una banda digna de tener en cuenta. Espero que el sonido pésimo del vídeo no os despiste de la esencia. Por si acaso, os dejo el enlace a su My Space y, cómo no, otro a la crónica de Zona Musical.

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