Jugamos a las posesiones.

Aunque parecen terriblemente teatrales recurren a representar el comienzo de su espectáculo. El resto tiene poco de dramático y bastante de cálculo y de pasión. Por sus poros sale música y sudor, ruido y una actitud salvaje. Nunca me he encontrado alguien que explique tan bien el feeling que sienten los músicos, rozando con los dedos la melodía, el ritmo adecuados. Ellos nos lo enseñan, en el ejercicio de impudor más audaz que puede concebirse. En fin, ahí tienes un vídeo, y por supuesto, la crónica de Zona Musical.

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