El cerebro toca pop

Estuvieron tan ocupados en hacerlo estupendamente que no llegaron a beberse el whysky que tenían preparado, con sus cuatro vasitos de plástico. La botella se marchó con ellos, y supongo que darían buena cuenta de ella en los camerinos. En realidad, no les pegaba ese toque canalla… si bien al final consiguieron dar un poco de caña, en general su estilo tira más por la melodía, por los arreglos cuidados y el virtuosismo. El batería era un auténtico malabarista, que a veces caía víctima de su propio afán de lucimiento, aunque realmente no se notara. Las canciones reflejaban un esfuerzo grandioso por hacerlas magníficas, irresistibles, inolvidables. En parte, lo consiguieron, sobre todo cuando sacaron el nervio que tienen, al final. Y fueron listos, acabaron pronto, no saturaron, y la gente tardó en reaccionar para pedir los bises, un poco incrédulos tal vez (no eran ni las diez y media), aunque al final, se notaron ganas de más. En fin, puedes verlos en el vídeo, y echarle un vistazo a la crónica de Zona Musical.

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