Están locos, estos suecos

Durante el concierto no dejaba de pensar vaya, unos chicos de Escandinavia que podrían caer perfectamente en un coro de gospel. El mismo grito desesperado, oh, Dios, el mismo ritmo rabioso y la misma paz interior. Cabezas agachadas, ritmo en las miradas, eso había a mi alrededor. Curiosamente la pierna no se me durmió aunque estaba sentado en el suelo, casi debajo del escenario… o estoy rejuveneciendo, o mi cuerpo reacciona positivamente a la buena música.

En fin, ahí tienes, un vídeo, y cómo no, la crónica en Zona Musical.

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