The Døminatrix

Es raro poder disfrutar de otras de esas excentricidades geniales que los franceses saben llevar hasta lo más alto de las listas de ventas de discos. Otra de esas bonitas lecciones que, por fortuna, ha llenado hasta la asfixia Moby Dick, una sala pequeña, es cierto, pero cabía esperar mucha menos expectación. Incluso andaba alguna estrellona que talento no tiene demasiado, salvo para figurar, con ayuda de su egregio apellido, por supuesto. Lo justo y necesario para darle a The Dø el caché, el prestigio, el aire underground al que como mucho van a aspirar en este extremo de Europa.

 

Pero da lo mismo si podemos contemplar la excentricidad y la sabiduría, saturando un espectáculo que rozaba el arrebato entre ríos de sudor y kilos de carnalidad. Una noche que me costará olvidar, no lo dudo.

 

Lee la crónica de Zona Musical, anda.