No sólo revival

Todo esto debía ser por el baile. O por la nostalgia de la juventud olvidada. O por recuperar un mito. Pero allí estábamos, los asientos eran una molestia y algunas madres, algunos padres, llevaron a sus hijos a enseñarles, sin saberlo, el espíritu de la rebeldía que se supone ellos también saborearon a determinada edad. En los setenta, en los ochenta, bailar disco debía ser hortera, o extraño, o contestatario, escuchar a una banda negra que tocaba música funk era ser diferente. De alguna manera todos los carrozas que andaban por ahí debieron ser unos raros de su tiempo, unos que se negaban a seguir a Los Pecos y preferían la música de verdad. Y allí estaban, intentando ser de nuevo aquél chaval que destacaba. Y allí estaba yo, uno de los borregos que seguía a Mecano, reconociendo apenas un par de canciones, escuchando aquella orgía de funk como si fuera la primera vez, como un homenaje a un estilo y a un pasado, pero intentando comprender. Recordando el aburrimiento y la pobreza de entonces, extrapolándolo al aburrimiento y la pobreza, aún peores de ahora. Kool & the Gang eran el color y la esperanza y hoy, también, representan lo mismo. La posibilidad de hacerlo mejor y salir del agujero. De volver a ser modernos. Aunque ellos ya no lo sean, es evidente; pero los raperos, los tatuados y engorrados que había por allí, pocos, es cierto, sí. Con aquél revival estábamos alimentando el futuro.

 

Es cierto, me hicieron sentir optimista. Y charlatán. Compruébalo leyendo la crónica de Zona Musical.