Mal día para darle a la cabeza

No tengo claro si España es una sociedad o un rebaño. Salgo a la calle y solo veo comportamientos de bestia, de bicho domesticado como mucho. Personas, muy pocas, muy asustadas, intentando que la camada no se de cuenta de que hay invasores a su alrededor. Sí, un día de esos, me acuerdo de aquella famosa tontería de Saramago (una de tantas, viene con el Nóbel), reivindicando la separación de la Península Ibérica del Continente Europeo, su viaje transatlántico hasta incorporarse al maravilloso Caribe. Saramago tenía razón, pero lo que a él le parecía algo grandioso… a mí lamentable. Tenemos mucho en común con nuestros primos de América, casi se podría decir que todos los defectos que tanto nos molestan de ellos son un reflejo de los nuestros. Su zafiedad, su falta de sentido crítico, su incultura y su brutalidad son las nuestras. A pesar del todo-terreno gigantesto. Sí, es que además vivo en Madrid, la letrina, gobernada por la Cucaracha mayor, esa que no muere.