Lecciones de actitud todo a 100

Seguramente podrían ser peores y echarle muestras de ginebra barata al público, adulterada con un poderoso laxante. Pero hay que procurar que la gente regrese a los conciertos y Ojete Calor parecen dispuestos a seguir haciendo el indio donde les dejen. Lo suyo es un travestismo improvisado, una manera de no pasar desapercibidos y conseguir que unos trapos mal puestos se conviertan en armas de destrucción masiva. Se arrastran por el suelo, se quitan la ropa, se alzan las faldas y las dejan sujetas con los elásticos del calzoncillo, se mojan de las diapositivas para turistas que les van tirando las groupies y con sus letras, se lanzan a parodiar cualquier cosa que se les ocurra. Indiferentes, creo que no dejan. Dependiendo de lo flojo que ande tu espíritu, podrían escandalizarte o divertirte. Si sucede lo primero, perfecto, y además, procura que se note: lo pasaremos mejor.