Esa Shica gamberra

A pasos agigantados se está convirtiendo en una consagrada. Al menos lo está haciendo en su cabeza. Esperemos que la realidad confirme lo que pretende, porque ya nos estamos empezando a merecer una alternativa de verdad que presente nuestra tradición musical pasada por el filtro de lo moderno. Ya va siendo hora de dejarnos de calorreos y nonainos y recuperar la esencia de la buena música. Parece más alejada del espíritu callejero, más cerca de la reivindicación de la copla (sí, igual que Clara Montes); igual de dispuesta a darnos fiesta, pero después de habernos dejado la cabeza bien alimentada y satisfecha. Esa es la respuesta a lo fácil: la diversión bien hecha. Ahora falta que al menos dos de las grandes discográficas quiebren y que alguien corra a gorrazos por la calle Hortaleza a los jerifaltes del noventa por ciento de las independientes (a ver si espabilan), por un lado, y por otro, que La Shica empiece a crear escuela. Ahora lee la crónica de Zona Musical que no creas que te vas a librar.

 

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