Anari, tuyo es mi dolor.

En directo es capaz de hacernos creer que está entregando sus entrañas en un plato. Aunque sea una mentira, un trabajo bien hecho. Aunque esté pensando en la lista de la compra, da lo mismo. Porque atraviesa la delgada piel y revuelve todo lo que hay debajo. Hay artistas con una capacidad de entrega difícil de medir. Anari funciona al revés; es el público el que se desnuda para ella, enseñando el punto más delicado del dolor para recibir el tajo. Encantado, me ofrezco a ser sacrificado otra vez al altar de su genio. Hasta que no me quede más sangre. Lee la crónica de Zona Musical.

 

Y, atendiendo a la petición de Mini Cooper, su My Space es: AnariZebra