La diferencia, Sólo los Solo (9 de 11)

Lo último que pensé cuando los elegí para esta serie es que esto iba a ser su epitafio, pero es así: Sólo los Solo se separan y cada uno de sus componentes retoman sus respectivas carreras en solitario. Afortunadamente, la razón por la que se encuentran entre mis favoritos seguirá existiendo, pero de otra manera, porque han sido lo suficientemente inteligentes como para crear escuela y sentar las bases de la expansión de su sonido; El Palo, su discográfica, que edita también los discos de Tremendo, un tipo con una apariencia tan poco carismática y que sin embargo tiene justo lo que le falta a Griffi, unos textos profundos, literarios, interesantes. Porque esa era quizás la gran debilidad de los Sólo, las letras. Aunque, puesto que una de sus grandes reivindicaciones era el hedonismo, el baile y la diversión, tiene cierto sentido no contar nada especialmente profundo… porque no se trata de remover nuestras conciencias, sino nuestros cuerpos.

 

Imagino que sus motivaciones han sido muchas y variadas, pero un servidor los escucha pensando que quieren devolver el juego al rap, que están aburridos de esa pose grave, macarra, tan de barrio de los raperos patrios y que les apetece recuperar un hip-hop más centrado en la pista de baile, o en la fiesta de barrio. Menos obsesionado por el mensaje o por la pureza y que procure, y sea, diversión. Quizás por eso son una banda que interesa a mucha gente que no suele escuchar rap, a pesar de no estar en una gran discográfica o colaborar con estrellas de pop.

 

Pero Sólo los Solo son algo más. Un sonido. La recuperación del hip-hop como un subgénero de la electrónica y la permeabilidad respecto de los estilos hermanos. Las bases de los Sólo son ejercicios de estilo brutales donde puede escucharse Drum and Bass, Jungle, electro y una variedad infinita de influencias. De nuevo, falta de prejuicios, creatividad, inquietud… las bases (literal y figuradamente) sobre las que el rap crece y es el género más atrevido y dinámico en este momento, y por lo menos en este país. Y me temo que en eso, Barcelona está un paso por delante, posiblemente y en parte gracias a la existencia de esta banda que acaba de morir. Seguramente nos sigan dando alegrías, cada uno por su lado. Y quién sabe si, un día de esto, no les pica el gusanillo de volver a hacer algo juntos.