La dificultad de ser difícil: Bronski (6 de 11)

Bronski son más atractivos por la sorpresa que producen que porque sean realmente los mejores. Es su estilo, haciendo equilibrios con la pedantería, su pop etéreo, retórico y soñador que es tan tierno y tan complicado, difícil de tragar como una espina aunque a la vez dulce, digestivo y reparador igual que un licor después de la cena. Así son ellos. Es difícil conseguir que tu música rezume frescura y a la vez sea compleja y elaborada. Mucho más que se te pueda poner cualquier etiqueta, o ninguna. Bronski es una de las excepciones del pop español, porque no se les puede asignar el sanbenito de ser “igual que” o “la versión española de”. Son unos extraños privilegiados.

 

Lo mejor de todo es su irregularidad. Podrían ser los grandes odiados de nuestra música, inalcanzables como una princesa de cuento, ajenos a la realidad en su torre de marfil, pero pueden publicar música mediocre o ser unos pequeños genios. Dejarse llevar por sus impulsos y caminar el camino que se han marcado aunque sea para mal. Su valentía, que puede ser su peor enemiga, también ha de convertirse en su gran trampolín hacia la fama (que no la riqueza, seguramente) y el prestigio. Si no, al tiempo.