Señor Rojo, jódete.

Sigo intentando superar la sorpresa que me he llevado con este tipo. Con un disco elegante, gamberro y provocador, una obsesión literaria, casi poética con la ciudad de Madrid y una buena cantidad de buenas intenciones Rojo era una de esas rarezas del rap, capaz de presentar un sonido con clase vestido de rimas peleonas y buena literatura. Pero no esperaba un directo tan especial, que el aura que desprendía su cuerpo, esencialmente inmóvil, fuera tan especial, tan conmovedor y contagioso. Igual que ha enseñado a su sobrina a emplear aplicadamente el dedo corazón, a mí me ha enseñado a volver a apreciar el hip-hop; la semana no ha estado mal… Crema, el otro día, Rojo, hoy. Lee la crónica de Zona Musical, Xhelazz también se merece buenas palabras, pero me apetecía destacar a este elemento porque… coño le sale el talento por las orejas.