Madison Violet, o cómo hacerse inolvidables

Eran las teloneras y en apenas media horas me dejaron contagiado de su alegría positiva. Como Ella baila Sola, si añadiéramos un “ya quisiérais”, su country minimalista y contagioso parecía estar pensado para afrontar con una sonrisa el desierto más gris. Carreteras, centros comerciales, luz artificial, nubes que no se marchan y su música sonando, llenando, saturando todo de felicidad. Lo siento, pero necesito que me arrullen, últimamente. Ellas, aparte de la belleza fría de Sexsmith, que cantó después, eran justo esa medicina. Y tienen dos discos en el mercado.

 

Por supuesto, si queréis leer la crónica, que habla más de Ron Sexsmith que de las Madison, aquí la tenéis.