Andy Vian

Conociendo la enloquecida y multidisciplinar biografía de Boris Vian me parece atrevido proclamar que Andy Chango puede comparársele, a no ser que de repente Juan Benet también poseyera al músico argentino y formaran una cordial entente a tres, hispano-franco-gaucha, para asombrar de nuevo al mundo. Pero, amado lector, si escucharas a nuestro simpático probador de bebidas (y demás sustancias) como lo escuché yo, entenderías cómo ha entendido el espíritu socarrón y la inteligencia del fallecido, incomprendido y requetereivindicado francés.

 

Porque, aun con humor, alguna licencia a los fumadores, que van camino de convertirse en los apestados/revolucionarios del siglo XXI, un suave toque de jazz y monólogos chispeantes que se limitan a presentarnos el genio de Vian, el extraño cabaret que se monta Chango en el Teatro Alfil no solo pasa rápidamente, sino que entra bien, es alimenticio y hace pensar, sobre todo en lo complicada que es la vida y lo extraña que es la muerte.

 

Lo mejor, todavía está representándose el espectáculo. Servidor asistió al segundo día. Así que corre, porque estás a tiempo. Y para los que todavía no están convencidos, allá va la crónica de Zona Musical. No es brillante, pero es difícil brillar ante tanto aparato lumínico. Mejor reflejar el resplandor de otros.