Cambio de actitud, and love affair

Y la cruda realidad viene indigesta y amarga. Hay que joderse. Ahora, en mi cabeza estoy bailando con mis enloquecidos acompañantes, a los que ni conozco ni conoceré. Pero me caen simpáticos, todos ellos, tan entusiasmados, con esa fe en la música, en Obama, en el futuro y en un planeta color de rosa que con un poco de house con vientos, consiguieron inculcarnos a la primera. El espíritu humano es más maleable de lo que parece, pero también más poderoso de lo que nos creemos; tenemos tanta capacidad para concebir el mal como de aclamar el bien. Somos capaces de sacar provecho de la confusión y el entusiasmo para cultivar un poco de buena fe. Aprendemos de nuestros saltos, de nuestro cuerpos y de los cuerpos de los demás, pegados a nosotros. Nos comportamos como un animal inofensivo, entusiasmado y peligroso, que regalará mimos a quien le mire con ternura. Y solo porque bailábamos, disfrutábamos y nos enganchábamos a una bacanal de funk y electrónica. No se si Hércules and Love Affair es la mejor banda del año, pero apuesto a que su disco podría ser el símbolo perfecto de este extraño 2008, cuando por fin, en la nación más poderosa, los que parecían enmudecidos por la avalancha gris se han levantado y han regalado al mundo esperanza. Creo que por eso la gente bailaba, aunque no eran conscientes: porque estaban recibiendo esa mirada, afectuosa y cargada de fe en todos nosotros. Quizás esta noche haya asistido a uno de los más clamorosos triunfos del hedonismo. Y sólo espero que haya más.