La suerte de holywater

La suerte que sigan en activo. Que la sala Moby Dick estuviera medio llena (o medio vacía) y que ellos optaran por pasárselo bien, fardar un poco con las guitarras, hacer ruido como posesos y dar una gran lección de buena música. Ya me pasaba con ellos antes y me sigue sucediendo, no tengo muy claro si reír o si llorar, si saltar o si sentarme y cortarme lánguidamente las venas. Es extraño lo que me cuentan porque me cuesta comprenderlo. Supongo que son complicados y de eso se trata. Si no lo fueran, no estaría dejándome llevar por mi propia retórica y no estaría recordando que me pusieron un nudo en la garganta y que todavía me estoy conteniendo porque, si lo piensas, llorar es la única opción que nos puede quedar. Holywater es impotencia, es serenidad, es nihilismo y es cagarse en la puta por todo ello.

 

En realidad en la crónica cuento lo mismo, pero de otra manera. Ahora me arrepiento no haber comprado el disco allí, esperaré que su discográfica lo ponga a la venta pronto, por favor, por favor, que ya tengo ganas. Para quien quiera entrarles con el mejor pie, “Cloudy sky”, de su disco Slides. Una canción preciosa.