Carlos Berlanga, el mito anónimo

Para mucha gente Berlanga es un director de cine y Carlos, precisamente, es hijo suyo. Pero no es desconocido por eso, sino por su faceta musical. Carlos Berlanga se ha convertido en el gran abuelo de la música pop independiente española. Hace pocos años Nacho Cano, decidido a convertir su musical sobre Mecano en un éxito, incluso tuvo la feliz idea de publicar un homenaje a la banda de los ochenta, con versiones de los grandes éxitos de los hermanos Cano y la Torroja, interpretadas por grupos indie-pop conocidos entre un público algo más alternativo que el que acudía al musical, ebrio de emociones y de recordar aquellos “años de la movida”. Una curiosa decisión, porque el disco pasó sin pena ni gloria, pero que de alguna manera viene muy a cuento de lo que os quiero explicar ahora. Nacho Cano esencialmente es un impostor; Mecano no era más que un grupo de laboratorio, creado por su discográfica y arreglado por Luis Cobos, y cualquiera que se sintiera del lado de la movida, los consideraba esencialmente unos niños pijos. Es más, sospecho que todas esas bandas de tanto relumbrón que prestaron su talento para mejorar, en la mayoría de los casos, aquellos ocurrentes estribillos y la cansina voz de Ana Torroja, harían lo propio sin pensar en el dinero, su única motivación en este caso casi seguro, si se tratara de hacerle un homenaje a nuestro Berlanga, su padre espiritual.

 

Tal vez nunca se produzca esa feliz circunstancia, y sin embargo él sigue entre nosotros. Los anuncios del Tesoro Público recuperan una canción de su último disco publicado, “Impermeable”, un tema titulado “Lady Dilema”. Tuve que rebuscar un poco en la musicoteca para localizar la canción concreta porque me costaba creerlo, pero así es… así que si os gusta el soniquete, animaos a descubrirle.

 

Berlanga ha tenido una carrera en solitario sorprendente porque se ha dejado querer, en la mayoría de los casos. Era conocido por ser un auténtico perezoso que odiaba el proceso de grabación de los discos (bastante tedioso, ha que reconocerlo) y realmente los cuatro que ha publicado pueden considerarse obra de alguno de sus admiradores. El Primero, Luis Carlos Esteban, ex-Olé Olé; el tercero, Fangoria, y sobre todo Big Toxic, es decir, toda la corte de Alaska, reunidos para recuperar al hijo pródigo del exilio y volverlo, una vez más, moderno; el cuarto, de Ibon Errazkin, miembro de Le Mans, una de esas bandas que no entenderíamos sin la influencia de Carlos, y que se convirtió en un delicioso canto del cisne, sencillo, acogedor, arrebatador, divertido, melancólico y cínico a partes iguales. El segundo lo he omitido intencionadamente porque sospecho que es el que más empeño puso en publicar y en el que más se adivina su implicación y su entusiasmo.

 

¿Y antes? Pues toda la biografía de Alaska, en esencia; Fue miembro de casi todas las bandas que lideró, casi de rebote en la mayoría de los casos, la hispano-mexicana. Es el fundador de Dinarama y artífice de su éxito masivo. “Deseo Carnal”, el segundo disco de esta banda mítica, fue el resultado de su empeño y de sus ideas. Cuando el grupo se separó inició una carrera en solitario, que terminó con su muerte y cuatro grandes discos. Gracias a él, y a Nacho Canut, seguimos bailando “Cómo pudiste hacerme esto a mí”, “Ni tú ni nadie”, “A quién le importa”, “Un hombre de verdad”, “La funcionaria asesina”… Como dijo en alguna ocasión, mientras se marchaba a casa después de haber recibido la negativa de alguien, aquél no sabía que iba a aprovechar aquella desolación para componer un hit. Vaya si los compuso.

 

Descubre a Carlos Berlanga.