Cuando los mitos no se derrumban

Sino que crecen. Como sucedió entre un servidor, y Abraham Boba, hace casi dos noches. Que descubrí un artista pleno, interesante, oscuro, divertido, ingenioso y terriblemente pedante. Y que todo lo que prometía su disco, no era una mentira ni un montaje de cuatro espabilados, sino una prueba irrefutable de talento. Hoy puedo respirar aliviado. Abraham no es cartón. Es más auténtico que la mayoría, es neurótico, inteligente, divertido, introvertido y divino. Un artista que merece atención y que puede darnos grandes cosas en el futuro. Un crooner, un cantautor, un genio, una bestia que sabe pasar desapercibida. Con él, pocos excesos sobran. Anoten ese nombre, porque llegará. ABRAHAM BOBA.