¿Los mitos son eternos?

Evidentemente, no. Y no creo que haya que ser tan morboso para plantearse siquiera que Chojín vaya a caer en decadencia, o en desgracia, un día de estos porque hace falta tener mala leche. Solo que ese estado de gracia que muestra y que parece permanente ha hecho que me lo esté preguntando de manera machacona, y ya sabemos que lo mejor para librarlos de las obsesiones, es escupirlas.

 

A lo mejor empiezo a comprender o a lo mejor ando más perdido que  nunca, pero ya no se trata solo de lo que canta, un rap de corte clásicos con letras basadas en la experiencia propia y en la reflexión sobre temas de actualidad, bastante más profundo que muchos de sus semejantes, más capaz para expresar sobre el papel estados emocionales y único para los mandamientos; es también el cómo, la seguridad sobre el escenario, que se note tanto que el show está preparado, ensayado y trabajado, que nada ha de fallar y que todo debe estar en su lugar. Sé que lo dice, que no le aplaudamos si no lo merece, que va a intentar que el dinero que hemos pagado por verle merezca de verdad la pena, y sé que normalmente, “dime de qué presumes…”. Caramba, Chojín no presume, sino que cumple.

 

En la crónica de ZM digo lo mismo, pero de otra manera. Aún así, si la quieres leer, pincha aquí.