¿Sabina sin negros? O sólo Dol

Ya era difícil ser el telonero sorpresa, tener la voz tomada y una guitarra para conquistar al público de La Palma, sabiendo lo que se avecinaba después. Pero Del consiguió colarse en nuestros corazoncitos, aunque a priori no lo mereciera, precisamente porque tan solo y tan afónico, parecía más desvalido que el mismísimo Calimero. Y porque sabía aislarse de las inclemencias de una sala llena de futuros borrachos y fans de los Cunni y moverse en su tono, en su tempo y en su mundo sin preocuparse demasiado por los que abajo escuchábamos, o no. Pero en realidad escuchábamos, incluido Proyecto Cunni, al completo, justo detrás de mí, mira que cosas. Del me hizo gracia con sus letras tontas sobre sus novias y sus neuras y tal vez solo fue cosa del momento y nunca más se repetirá. Quién sabe lo que sucederá si te atreves con su MySpace.

 

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