El pop vuelve a brillar.

Curioso disco el de Madita, que ofrece temas pop con alma soul y, sobre todo, con muchísimo swing, a pesar que ni su voz, ni su imagen encajan con ello. Tiene un aroma magnífico a night club, a años sesenta, a jazz viejo. Qué faxcinante, la versatilidad, bien administrada. Qué raro reconocer, muy de lejos, a Billie Holliday, en una niña vestida de moderna, preparada literalmente para ser una estrella o una excepción. Los arreglos setenteros, el aire cinematográfico, le dan el “toque” a su disco too. De la mejor manera nos ofrece su personal lección de pop. Su visión de lo que una buena idea dar de sí. Tanto glamour debiera venir del norte. Solo los suecos son capaces de llevarnos al futuro anclados en el pasado. Pero, Madita es vienesa.