Lecciones de electrónica

Hoy me encuentro con nuevo disco de Cyndi Lauper, al parecer después de una década de recopilatorios, discos de versiones y de auto-versiones. Nada especial, Cyndi es un referente y hay que tenerlo que nunca se sabe. Lo pongo y me tengo que sentar. Me mareo, me sudan las manos, tengo una inquietud extraña. ¿Qué puede ser? A mi alrededor revolotea un enjambre de plumas. Luces de discoteca comienzan a hacerme dudar de mi estado mental. El primer tema, High & Mighty, el segundo, Into the night life, son synthpop, en esencia… bailables, atrevidos, extraños. Y ahí no va a parar la cosa, bases hip-hop, disco ochentero, arrebatos houseros, guiños pop. Con un estilo y un sonido despreocupadamente audaz, comercial, impecable. De repente la Lauper, que ya nos había dado alguna sorpresa electrónica ha decidido enseñar a las grandes divas a invadir un estilo ajeno y convertirse en una más. Incluso dejando de parecer ella misma.

 

Me temo que a Madonna le ha salido una inesperada competidora, tan veterana como ella pero mucho más inspirada a pesar de tener una carrera igual de longeva. La italiana contaba en su libro Sex una pesadilla horrible, ella en la cama con la Lauper… y finalmente lo que se encontró es a Britney Spears, porque Cyndi no va a ocupar su catre, se lo va a hacer, con sábanas multicolores y un recuperado gusto por el exceso ochentero, traducido a los cánones de la música de baile contemporánea.

 

Ya podéis espabilar. C. ha salido de caza, y tiene hambre.