Volvemos al rap

Zambrana venía a ser el valor seguro de la noche pero sabía que había más gente en el concierto, y creo que el barcelonés me perdonará por hacerlos un poco más de caso, puesto que para mí han sido la revelación.

 

El gremio, se llaman. Qué letras, qué manera de rimar. Sobre todo, qué valentía, porque es fácil acabar en la escuela de Gloria Fuertes y creerte que porque gallina y clementina quedan bien al final del verso, ya eres un genio. Que se lo pregunten al Cano ex-coleccionista de arte, o al muy adicto Padre Sabina. Pero no, no era el caso. Feo1, autor del desaguisado, colaborador de Chojín, hecho que explica muchas cosas, es uno de los mejores letristas que he escuchado, y lo digo en serio. Muchas veces me han dejado boquiabierto contándome, o cantándome una historia, y él lo ha conseguido; para mí, entra de cabeza en mi olimpo personal, y demuestra que incluso desde la ortodoxia, la inteligencia y la calidad son posibles en el hip-hop.

 

De sus Dj’s poco me queda por decir. Ha sido un placer verlos trabajar y más aún para los ojos. Aquí mi amiga la Chus, más conocida por +1, y un servidor hemos disfrutado de un trabajo bien hecho por un chulo mejor hecho… tú me entiendes. Prometo seguirles la pista.

 

Pero no quiero olvidarme del causante de todo esto, Zambrana, perpetrador de un disco magnífico y un rey sobre el escenario. Es hiperactivo, tiene talento, tiene presencia, sabe estar y sabe comunicar. Lo mejor, aunque presuma de chico sencillo de barrio demuestra que lo suyo no es fruto de la casualidad sino de escuchar, de disfrutar y de amar la música. Porque al fin y al cabo cuando eres músico, lo lógico es que sepas de lo que hablas, ¿no? Pues eso, que en este puñetero país parece un contrasentido, es de lo que puede presumir sin sonrojarse. Y que dure mucho.

 

Llevaba tiempo sin escuchar rap en directo y creo que voy a tener que ser más asiduo, pero no menos selectivo.

 

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